Niños que nacen niñas, y viceversa.

19 febrero, 2017 • Educación

El viernes pasado, tuve la suerte de escuchar una gran historia, con final feliz. Y quiero remarcar ese final feliz, que pudo ser gracias a la valentía, el amor y el saber escuchar (o “aprender a” mejor dicho).

Esta es, mi reflexión de la historia (y vivencia) de una familia valiente que supo escuchar a ese niño que alzaba la voz en un cuerpecito de niña.

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Todos de pequeños hemos conocido o visto a niñas que por su forma de vestir y comportarse parecían niños (llamadas “marimachos” despectivamente), y al contrario, niños que eran más afeminados (llamados “maricas” despectivamente). No pasaba nada… Podía ser una fase pasajera, que conforme transcurriese el tiempo fuera desapareciendo, o podía ser fruto de su futura orientación sexual (y digo futura, porque de pequeñitos no sentimos esa atracción sexual). Años más tarde, nos damos cuenta que cabía una tercera opción: que fuera niño con cuerpo de niña o que fuera niña con cuerpo de niño.

¿Por qué digo que años más tarde nos damos cuenta de esta tercera opción? Porque muchas personas transgénero decidieron dar el paso ya de adultos, aunque de niños también lo pudieron sentir… (Y aquí hubo una frase que el padre de familia al que escuché dijo y me marcó significativamente: “Mi hijo ya le dijo de muy pequeño a su madre “soy un niño” pero su madre le contestó “no cariño, no eres un niño; tienes chocho, así que eres una niña” y a partir de entonces, el peque comenzó a decir “quiero ser un niño”.  Por supuesto, su madre no lo hizo con ninguna mala intención, le explicó de manera natural, lo habitual en la población). Me marcó porque me fijo mucho en el lenguaje, soy un poco literal porque sé de su importancia, y considero que es mayor en los niños.

El sexólogo que vino a darnos una charla (además del padre de la criatura, y del equipo docente del colegio) nos comentó que alrededor de un 40% de la población denominada “transexual” ha intentado suicidarse en algún momento de su vida.  Es una barbaridad… Son muchas las personas que se han intentado quitar la vida, porque no han sido escuchadas o han sido discriminadas… Demasiadas.

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Una de las cosas que más me gustó (aparte de la importancia que le da a sus dos apellidos y que generará otra entrada), fue “me sé hombre, y me siento hombre, pero no sé explicaros por qué”. Ese “sentir”, ese “ser” hombre o mujer lo tenemos, pero no sabemos explicar por qué…. Bueno sí, porque no nos sentimos lo otro, pero no hay unas razones claras… ¿por unos rasgos, unas características? Generalmente no, porque poseemos tanto cualidades masculinas como femeninas… ¿entonces, cómo sabemos si somos mujeres u hombres, si tampoco nuestros genitales tienen por qué determinarlo? Simplemente, lo sabemos.

 

Tim Cook (actual directivo de Apple)

Tim Cook (actual directivo de Apple)

 

Yo de pequeña era muy chicazo… A los tres años llevaba melenita, pero desde los cinco y hasta la comunión, lo llevaba corto, y a los 10 me lo volví a cortar. No me gustaban los vestidos (y la verdad es que siguen sin gustarme del todo), iba siempre que podía en chándal, jugaba a fútbol con los chicos de mi clase, era bastante brutica… La verdad es que tenía muchos amigos, me llevaba bien con los chicos, y con las chicas, y algunos me llamaban “la chico”. Sin menosprecio, sin insultarme. Simplemente, era una  descripción de la realidad a los ojos de los niños.

Mi idea de querer ser chico, únicamente se sostenía porque no tenían que llevar vestido, y podían hacer pis de pie. Yo no me planteaba si me sentía mujer, pero tenía claro que no me sentía hombre, ni niño. Ahora me sé mujer, y me seguiré sintiendo mujer, con mis ramalazos de hombre, pero mujer.

La familia protagonista de la historia que conocí, supo escuchar a su hijo… Supo ver sus necesidades, ver que “algo no iba bien” (no por enfermedad, sino porque el peque no se sentía bien, comenzó a aparecer la ansiedad…) y buscar ayuda. ¡Cuán importante es buscar ayuda cuando no se sabe qué hacer!  El centro escolar les abrió las puertas (la primera enhorabuena a la maestra que no giró su cabeza y miró hacia otro lado, dando un apoyo importantísimo a la familia), buscaron ayuda en sexólogos y finalmente en Chrysallis (Asociación de familias de menores transexuales).

Escuchar a unos padres hablar sobre sus dificultades, no es fácil, sobre todo para ellos que están mostrando su vida íntima y puede ser sometida a críticas, insultos y/o habladurías. Con la cercanía que lo hizo este padre dio gusto escucharle, imaginarse todas las sonrisas (sobre todo del menor) tras cada paso dado hacia adelante y descubrir la naturalidad de los niños… Me pareció súper curioso que tras el cambio de nombre sus compañeros de clase no se confundieran ni una vez, y ahí es donde te das cuenta, que no es para tanto….

¡Escuchen a sus hijos!

¡Escuchen a sus alumnos!

¡Escuchen a los niños! (y a sus padres)

¡Abran bien sus oídos y escuchen a su alrededor!

Y respeten.. Sobre todo, respeten a cada persona tal y como somos. 

Vídeo recomendación: HollySiz – The light

HollySiz-The-Light

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*Gracias a Carlos, Iñaki, Marta y Marisol por mostrarnos una realidad más, y enhorabuena por vuestro hacer.


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