Nuestro niño interior

3 enero, 2016 • General

Esta escultura me gusta mucho por varias razones, y una es por “mi niña interior”. Soy de las personas que creen que si no realizamos un gran trabajo en nuestro interior, y sobre todo si no amamos, respetamos y consolamos a nuestro niño interior, no vamos a ser capaces de afrontar plenamente las situaciones que vivimos diariamente.

Todos y cada uno de nosotros requerimos ayuda en determinados momentos para avanzar, y eso es algo bueno. Para mí quiere decir que buscas mejorar. De niños es obvio esta necesidad de ayuda, pero y ¿qué pasa cuando somos adultos? Muchas veces es ese niño interior quien requiere la ayuda, quien necesita un abrazo para ser consolado; y en muchas ocasiones, no nos permitimos pararnos, agacharnos y darnos ese gran abrazo para poder continuar. Es un trabajo inconsciente, pero realmente reconfortante.

 

Escultura del amor por la noche

 

De niños, todos en algún momento hemos necesitado unas palabras de aliento, un abrazo, una caricia… y ni lo hemos pedido, ni se nos ha dado. De adultos, muchos de nosotros seguimos necesitándolo, y seguimos sin pedirlo ni recibirlo. Cuando somos adultos, ya no va a estar papá y mamá detrás nuestra para ver qué necesita su pequeño… Somos cada uno de nosotros quien debe estar ahí para reconocer la existencia de ese niño interior, estar ahí para calmarlo, para alabarlo, para abrazarlo y para quererlo. Nosotros mismos somos nuestro mejor apoyo emocional (repito: emocional; no mental, ése se lo dejamos al vecino).

Querer a nuestro niño interior proporciona una mejor salud emocional, mayor autoestima y un mejor autoconcepto. ¡A querernos y amarnos mucho!


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